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martes, 10 de enero de 2017

¿Sauna o Hammam?

Digno de un decorado del "Expreso de Medianoche", la sala donde me encuentro reúne todas las condiciones para salir huyendo: ambiente caldeado, paredes desconchadas, baldes de agua con ramas de abedul y, para colmo, estonios como armarios desnudos y con un gorrito de trapo en la cabeza. Mi intriga se despeja rápido, paso al minúsculo cubículo de la sauna y no aguanto más de 30 segundos, el calor es insoportable, nada que ver con las 'condescendientes' imitaciones de los spas, hoy tan de moda. Algún intento más y un par de vodkas después, hacen que la estancia no sea tan traumática. Las ramas de abedul (vastas) sirven para golpearse en el cuerpo y así facilitar la circulación de la sangre y el gracioso gorrito de felpa es indispensable para no abrasarse el pelo.   

Dejando de lado la gracia de ver un turista en una sauna estonia, estos locales públicos cumplen una función que va más allá de la limpieza de poros y la eliminación de tóxinas. Es un lugar de encuentro donde se establecen las pertinentes relaciones sociales tras una dura jornada de trabajo. Las botellas de vodka abundan por doquier y raro es el que no sale borracho de allí. Una tradición que lleva cientos de años establecida en los países nórdicos y donde el calor seco se alimenta echando agua a las ardientes piedras volcánicas. No es raro encontrarse antiguas saunas dentro de las propias casas o en bucólicas cabañas en medio del bosque. 


Otra gran experiencia 'religiosa' son los hammams o baños árabes. Con un origen diferente al de su prima la sauna, estos baños húmedos también cumplen su función social y de encuentro. Su origen se remonta a los baños que tomaban los romanos y el agua caliente es el centro de la fiesta. Ambiente húmedo y mucho vapor hacen las delicias de la población musulmana. El servicio no está completo sin el correspondiente masaje exfoliante. Existen hammams en casi todas las ciudades del mundo árabe y la variedad es inmensa, desde los más populares y espartanos (por no decir insalubres) hasta los más turísticos y preparados.


Como recomendación más allá del baño relajante, cabe destacar el precioso hammam Cagaloglu de Estambul.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Las joyas del Báltico

   A orillas de uno de los mares atractivos del mundo (aunque también de los más contaminados por mercurio según los últimos datos de la OMS), nos topamos con unas cuantas ciudades europeas dignas de visitar. Estocolmo, Tallin o San Petesburgo se abren al turismo sobre todo a raíz de la irrupción de los cruceros. Nosotros os proponemos un recorrido de una semana organizándose uno mismo y consiguiendo precios realmente asequibles. 
Cuando ir: dada su latitud y su frío extremo, de abril a septiembre pueden ser las fechas idóneas. 
Cómo llegar: existen vuelos Madrid - Estocolmo a partir de 200 € dependiendo de la época. Iberia y Norwegian operan vuelos directos. 
Dónde dormir: la zona no es de lo más barato para pernoctar, sobre todo Estocolmo, pero se puede encontrar alojamientos a unos precios módicos si se mira con antelación. En booking.com o hostelworld.com conseguirás buenas ofertas. Para hacerse una idea, una habitación para dos personas en Estocolmo es raro que baje de los 90 €. En Helsinki es algo más barato y en Tallin se puede encontrar alojamiento por 50 € la habitación o incluso menos. 
Cómo desplazarse: entre ciudades la mejor opción es el ferry. Hay cruceros que operan en la zona haciendo recorridos fijos y cerrados, pero se pueden aprovechar los trayectos sueltos para hacerse el viaje a  medida. Se puede reservar con antelación en las oficinas de Stena Line, Tallink Silja o Viking Line. También existen páginas de buscadores de ferry como aferry.es o directferries.es. Un camarote para dos ronda los 100 €, pero lo bueno es que te acuestas en una ciudad y te levantas en otra totalmente descansado. La salida de Estocolmo en ferry a través de sus miles de islas es impresionante. En las ciudades no lo dudes y alquila una bici.  
Dónde comer: en la capital sueca, si te sales de los fast food todo lo que comas te resultará caro. En Helsinki y Tallin hay precios más razonables. Alguna recomendación: en el puerto de Helsinki casi todos los días montan un mercado con puestos de pescado fresco como salmón, sardinas o calamares que te hacen en el momento. En Tallin, hay un pequeño y curioso local de la época del Medievo entre los soportales del Ayuntamiento; en él venden empanadas y sopas hechas con carne de venado por uno o dos euros. Otra opción menos popular pero totalmente recomendable en la capital estonia es el archiconocido restaurante medieval Olde Hansa. Sirven platos riquísimos de pato, ciervo y otras carnes con sorprendentes guarniciones. 
Itinerario recomendado: Estocolmo - 3 días; Helsinki - 2 días; Tallin - 2 días. Total: 7 días.  No dejes de probar la experiencia de una sauna local; busca la Kalma Saun en Tallin y vivirás una experiencia "religiosa" en un ambiente de lo más turbio que te puedas imaginar...

Vistas de Gamla Stad desde el Ayuntmiento de Estocolmo

Vassa Museum, cuenta la historia del famoso barco sueco

Uno de los puentes que conecta las islas de la capital sueca
 
Saliendo de Estocolmo hacia el Báltico

La catedral ortodoxa de Uspenski en Helsinki

Catedral de Helsinki

La imprescindible isla de Soumenlinna a cinco minutos en barco 

Monumento a Sibelius en la capitan finlandesa

Vistas de Tallin desde lo alto de la iglesia de San Olaf

El Ayuntamiento a través de la ventana de la Farmacia más antigua

Plaza de las Torres en Tallin

El ambiente medieval inunda la ciudad estonia

Una de las entradas en la muralla de Tallin
                                                                  Fotos: David Fdez Atienzar