El magosto o castañada es una fiesta típica del noroeste de la península ibérica en la que el fruto del castaño es el protagonista. Básicamente, la fiesta consiste en bailar, degustar castañas asadas y beber, por lo que puestos a ir de castañas, uno se puede agarrar una buena. Las zonas del Bierzo, los Oscos o el interior gallego son las más prolíficas, y el ambiente siempre está garantizado. Entre finales de octubre y primeros de noviembre, la cita es ineludible con una tradición instaurada a raíz de las largas noches velando a los muertos, en las que el fuego y las castañas eran los principales aliados para vencer el frío y el hambre.
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sábado, 7 de noviembre de 2015
jueves, 19 de febrero de 2015
Bárdenas Reales, paisaje extraterrestre
Las Bárdenas Reales son un paraje desértico del sur de Navarra cuya apariencia bien puede parecer más de Marte que de la Tierra. La erosión del suelo arcilloso ha dado lugar a recovecos y formas inimaginables y, cuanto menos, sorprendentes. Desde 1999 es Parque Natural y está protegido. Puede que no sea el lugar más bonito de la provincia, pero acercarse a verlo siempre es interesante. Si, además, lo recorres en BTT, la experiencia será alucinante. Vete en primavera u otoño y accede por Valtierra, deja el coche en el parking del parque junto al centro de interpretación y ¡a disfrutar!
Fotos: David Fdez Atienzar
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sábado, 24 de enero de 2015
La hora de la lamprea
La lamprea es uno de los animales más antiguos y menos evolucionados de la tierra, con casi 500 millones de años de supervivencia. Este pez, cuya principal característica es su boca en forma de ventosa, es el principal atractivo culinario de las tierras de O Miño (Ourense) entre los meses de enero y abril o, si lo prefieren, "desde primeros de año hasta que cante el cuco". Con una vida similar a la del salmón, nace en el río, va al mar a alcanzar su edad adulta y vuelve a desovar y morir de nuevo al río, este cartilaginoso ser es capturado en las antiquísimas "pesqueiras" y se convierte en el reclamo gastronómico de aquellos a quienes les guste las emociones fuertes. Su cocción en sangre, su fuerte sabor y su extraña textura, hacen que sea un plato adorado o detestado a partes iguales.
Hoy en día, Galicia es el único reducto donde podemos encontrarlo, siendo diversas las formas de prepararlo: guisada en su propia sangre y acompañada de arroz blanco, en empanada, a la brasa o rellena en forma de fiambre. Las dos zonas predilectas para degustarlas son la comarca del Ulla (Padrón) o la del Miño (Arbo), siendo esta última la más apreciada. Precisamente en la localidad ourensana de Arbo es donde más restaurantes especializados en lamprea podemos encontrar. Pero ojo, no es un plato barato, se suele llegar a pagar una media de 30 euros por persona por degustar un menú basado en este peculiar pescado que no dejará indiferente a nadie.
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domingo, 28 de diciembre de 2014
Os Ancares, cobijo del silencio
Si existe un rincón de España en el que reinan la paz y la tranquilidad, ese es Os Ancares. Esta apartada comarca se localiza en el límite de las provincias de León, Lugo y Asturias y es ideal para recargar pilas, patear por el monte y desconectar del mundo. Recorrer estas tierras por sus sinuosas carreteras supone no tener prisa ninguna.
Los Ancares se dividen en dos vertientes: la leonesa y la lucense. Quizás la primera tiene más encanto, ya que está más despoblada; como ejemplo, el Valle de Ancares con su cabeza de comarca, Candín, que en once pueblos tan solo tiene a doscientas personas censadas. La vertiente leonesa se divide en cuatro valles: Burbia, Ancares, Fornela y Balboa. En ellos encontraremos profundas vegas, silenciosos bosques y antiquísimas pallozas. La fauna también ha elegido esta zona para instalarse, no en vano, especies en peligro de extinción como el urogallo o el oso intentan sobrevivir lejos del hombre. No hay que perderse pueblos como Pereda de Ancares, Suertes, Chano, Burbia, Suarbol o el aislado Balouta.
En la zona lucense nos toparemos con un paisaje similar, aunque más abierto, y construcciones más propias de la cultura gallega como puentes, castros u hórreos. Aquí se pueden visitar Piornedo, Doiras, Pontes do Gatín o Cervantes. Para poner la guinda a la visita en Ancares, no se puede pasar sin probar el contundente botillo, un embuchado de piezas troceadas y adobadas de cerdo que se sirve acompañado de berza y patata. No lo dudes, si quieres alejarte del mundanal ruido, ven a Os Ancares.
| Construcciones de pizarra en Pereda de Ancares |
| El idílico y aislado pueblo de Balouta |
| Profundos valles en Los Ancares leoneses |
| El Miravalles, monte ideal para ascender desde Balouta |
| Sinuosas carreteras conectan unos valles con otros |
| Puente sobre el río Navia en A Proba |
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| Plato de botillo Foto:diariodeleon.es |
Fotos: David Fdez Atienzar
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domingo, 21 de diciembre de 2014
Tierras de la Vega y la Maragatería
Siguiendo el Camino de Santiago a su paso por la provincia de León, nos encontramos con Hospital de Órbigo, famosa por su Puente del Paso Honroso. Fue aquí mismo donde Don Suero de Quiñones retó a más de 300 caballeros en un torneo de justas que hoy aún se conmemora el primer fin de semana de cada mes de junio. Pero no es por ello por lo que recomendamos su visita, ni tan siquiera por los 19 ojos que posee el puente (se dice que el caudal del Órbigo los transitaba todos antes de la construcción del embalse de Barrios de Luna), sino por su famosa Sopa de Trucha. Este contundente plato son unas sopas de ajo secas, con pimentón picante y, por supuesto, con trucha, lo que le da su peculiar sabor. Existen numerosos restaurantes de la localidad que lo incluyen en su menú del día.
| Puente del Paso Honroso |
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| Sopa de Trucha |
Colindando con esta comarca, seguimos el Camino para adentrarnos en la Maragatería, otra zona rica en cultura, paisaje y gastronomía. Nos detenemos en Astorga, visita obligada, monumental lugar para visitar su catedral, el palacio episcopal construido por Gaudí y, en general, todo el centro histórico. Si se quiere pernoctar, existe una numerosa oferta de alojamientos bastante asequibles.
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| Catedral de Astorga |
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| Palacio Episcopal de Gaudí |
Para finalizar el recorrido, podemos visitar los pueblos más al oeste de la comarca; Valdespino de Somoza, Santiago Millas o Castrillo de los Polvazares son algunos de los más bonitos. Como colofón a un perfecto fin de semana, no se puede pasar sin probar el famoso Cocido Maragato, conocido por comerse al revés: primero la carne y por último la sopa. La razón es sencilla, en época de guerra se comía lo más nutritivo delante, no fuera que la contienda interrumpiese el momento.
| Pueblo típico maragato |
| Castrillo de los Polvazares |
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martes, 9 de diciembre de 2014
Un alto en el camino
Como los antiguos viajeros de las diligencias, nuestros pasos nos conducen a menudo a lugares donde reponer fuerzas, la mayoría encontrados por casualidad, dignos de estrellas Michelín y de los mejores elogios de Chicote. Su calidad, cantidad y precio hacen de estos lugares auténticas joyas gastronómicas. Os aconsejamos unos cuantos en el norte de España:
Casa Pepa: en Ferreruela de Tábara, en plena Sierra de la Culebra (Zamora). Este familiar restaurante, premiado a nivel provincial, ofrece un menú basado en las materias primas de la zona: alubiones sanabreses, patatas con mano de cerdo, chuleta de ternera de Aliste y cordero asado. Todo ello más postres caseros, bebida y entrantes por un precio increíble. No pidas la carta porque es lo que hay, como tiene que ser.
El Gatito: en Valderas (León). Este mítico local es difícil de localizar, ya que carece de indicaciones y carteles en su fachada. Sirve bacalao al ajo arriero y conejo estofado, ni más ni menos. Ambas cosas riquísimas. Si no vas con tiempo, probablemente tengas que hacer cola o esperar más de una hora para comer. Generosas cantidades en un campechano local.
Casa do Pulpo: en Verín (Ourense), en la antigua carretera de Portugal. Uno de los mejores platos de pulpo a la gallega se sirven en este clásico local, atendido por distintas generaciones de una agradable familia autóctona. También tienen una riquísima Carne O Caldeiro, plato de ternera preparado con ajos y patatas cocidas. Pide una botella de Ribeiro de la casa y lo tienes hecho.
Casa Ezequiel: en Villamanín (León), camino del Puerto de Pajares. ¿Quién no conoce este sitio. originario punto de venta de embutido? Quizás sea el más famoso entre los restaurantes de carretera. Cantidades exageradas, variedad gastronómica (rabo, morcilla, cecina...) y amabilidad ¿qué más se puede pedir? Acabar agasajado es fácil y por un precio módico. Además, te dan tuppers por si te quieres llevar lo que ha sobrado. Solo tiene una pega: está siempre lleno.
Hnos Matellán: en Rabanales (Zamora), en la zona de Aliste. Carne de la buena de verdad. Además de restaurante, este establecimiento es carnicería. Mollejas y chuletón de Aliste a la brasa son la especialidad. El precio, también de escándalo.
Casa Villaronta: en Ribadeo (Lugo). Cruzando el límite provincial entre Asturias y Galicia y muy cerca de la preciosa playa de Las Catedrales, nos encontramos este antiquísimo local que presume de hacer el mejor pulpo de toda Galicia. En verano se abarrota y, aparte del pulpo, se pueden degustar platos típicos como lacón con grelos, pimientos del Padrón o chipirones fritos. No defrauda.
Casa Cristina: en Tellego, un pueblecito a diez minutos de Oviedo. Este singular local, regentado solo por mujeres, es un restaurante que hace las delicias de los asturianos desde hace ya tres generaciones. Cristina, la regenta, agasaja a sus comensales con platos de puchero (la fabada y el pote asturiano son las estrellas) seguido de platos de carne o pescado a elegir (bacalao, cordero o un riquísimo pitu do caleia). Si pensabas que ya habías acabado, espera a los postres...
Taberna La Fernandica: en Ledesma, Salamanca. Otro sitio familiar, de los que hacen afición. Menús caseros, abundantes y asequibles servidos en su propia casa. Especialistas en "patatas meneás" y carnes, te rematan con el postre: una mesa rodante de quesos con membrillo. Las "Fernandicas", denominadas así porque fueron las hijas de Fernando quienes comenzaron con la taberna hace casi cien años, se dice pronto.
Mesón Viejo del Jamón: en Cuatro Calzadas (Salamanca). Si vienes de Cáceres, ya casi llegando a Salamanca, y estás desfallecido por el hambre, no lo dudes, para en Cuatro Calzadas y date un homenaje en este mesón a base de jamón de Guijuelo, embutidos de la olla y carnes de buena calidad. También nos valen unos huevos fritos con jamón. Es una de las paradas obligadas de esta ruta y siempre está lleno de gente, por lo que no es raro esperar para sentarse. Que esto no te preocupe, en la barra también sirven buenas raciones. Los precios, además, muy razonables.
El Empalme: en Mombuey (Zamora). Ríete tú de las Estrellas Michelín. En este afamado restaurante se come de lujo gracias a sus cocineros Gloria y Elías, formados en las mejores escuelas de cocina. Aunque el menú pueda parecer algo menos asequible, podemos asegurar que están más que bien pagado. Especialistas en setas y carne de caza, el plato estrella es el solomillo de ternera y venado con salsa. Aquí no se pide carta, te comes lo que te pongan. Ojo con la ubicación, está en el cruce de la carretera de Zamora-Puebla de Sanabria con la autovía Benavente-Ourense, unos kilómetros antes de Mombuey.
La Gallega: Sotres (Asturias). Este es de los lugares que no hay que difundir mucho, no sea que se haga popular y se estropeé. El restaurante en sí es digno de visitar: una antigua tienda de souvenirs en la que comes en medio del pasillo. El menú, asturiano cien por cien: queso de la tierra, fabada a expuertas, cabrito y tartas caseras. El precio irrisorio y el trato excelente.
Taberna Papuxa: en Ribadavia (Ourense). Para terminar, recomendamos esta peculiar taberna, no porque sea especialmente destacada a nivel culinario (solo sirven vino de barril en taza, embutidos y empanadas), pero la solera del local y la extravagancia de sus regentes y clientes hacen de él un lugar extraordinario. La auténtica fonda.
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